sábado, 19 de enero de 2013

Control - 19 de enero


CONTROL


Las personas que quieren dirigirse a sí mismas
siempre quieren (aunque sea amablemente) dirigir
a los demás. Siempre creen que ellas saben más, y
son tan obstinadas y resueltas que no están muy
abiertas a ideas nuevas y mejores.
BRENDA UELAND

Las personas que somos adictas al trabajo somos difíciles de conllevar. Es difícil trabajar con nosotras y para nosotras. Nuestro núcleo de funcionamiento es el control. Con frecuencia no distinguimos entre que el trabajo se haga y que el trabajo se haga bien. Creemos que si podemos controlarlo todo, estamos haciendo nuestro trabajo y lo estamos haciendo bien. Nuestro espejismo de control nos mata. Al final nos encontramos cansadas y quemadas.



Desgraciadamente, el control tiene su precio. Al intentar realizar este espejismo de control, somos destructivas con nosotras mismas y con los demás. Además, al intentar mantener este control ilusorio, descubrimos que nuestro campo de visión se vuelve cada vez más reducido (¡lo mismo que se contraen nuestros vasos sanguíneos!) y ya no estamos abiertas a ideas nuevas y mejores. De hecho, no estamos abiertas en absoluto a ninguna idea.

Cuando con mi conducta controladora hago a los demás lo que me hago a mí misma, todos perdemos.

Anne Wilson Schaef, “Meditaciones para mujeres que hacen demasiado”, Ed. EDAF, Madrid.

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