jueves, 3 de enero de 2013

3 de enero

EXCUSAS /OPORTUNIDAD DE ELEGIR


Así pues, siendo joven fui testigo del hecho de que
el trabajo era fundamental, y que más bien servía
para justificar un comportamiento inhumano.

MAY SARTON



La adicción al trabajo, como otras adicciones, es intergeneracional. Muchas de nosotras la aprendimos de nuestros padres y madres en casa, y no podemos siquiera imaginar otra manera de ser en el mundo. El trabajo era lo fundamental antes que ninguna otra cosa en nuestros hogares y para nuestras familias. Sólo podíamos divertirnos cuando se había acabado el trabajo. Sólo podíamos relajarnos y atender nuestras necesidades personales cuando habíamos acabado las tareas domésticas y la casa estaba en orden. Y cuando todo esto estaba hecho, ya estábamos demasiado cansadas para cualquier otra cosa. La limpieza estaba cercana a la bienaventuranza, y ésta parecía a veces estar muy lejos.

El trabajo siempre estaba vinculado a las necesidades de la vida, a salir adelante y al sueño americano, y estos ideales justificaban cualquier cosa, incluso la conducta inhumana y cruel en la familia. Aprendimos nuestras lecciones muy bien, y ahora tenemos la oportunidad de romper la cadena intergeneracional de adicción al trabajo. Tenemos la oportunidad de ser diferentes. Tenemos otras oportunidades de elegir.




Me permitiré observar hoy cuántas veces utilizo el trabajo como una excusa para mi comportamiento inhumano.

Anne Wilson Schaef, “Meditaciones para mujeres que hacen demasiado”, Ed. EDAF, Madrid.

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