sábado, 3 de marzo de 2012

¿Qué es meditar?

Por supuesto que todos respiramos continuamente pero...

¿Qué es meditar? Tiene en nuestra cultura variados significados. Etimológicamente proviene del latín meditatio que significa "reflexionar", "pensar en algo", "estudiar". Por eso, por lo general, cuando hablamos de meditar sobre algo, estamos señalando que reflexionamos sobre una idea, sobre una lectura, etc. Pero en Oriente, el concepto es distinto la meditación la refieren las prácticas formales cuyo objetivo es observar la mente llevándola paulatinamente a la concentración en un solo punto ya sea en un objeto o en los propios contenidos (los pensamientos) de la mente. Por lo general, confundimos la mente con sus contenidos.

Nuestra mente no es lo que pensamos. Los contenidos de la conciencia, los recuerdos, los deseos, los valores, las explicaciones sobre la vida y el cosmos pueden ser observados por el mismo "órgano", la mente, que los origina continuamente. Muchas personas creen que no se puede dominar el pensamiento. Les parece inevitable que los pensamientos vengan y se hagan "cargo" de la mente. En cambio, lo primero que debemos comprender es que todos esos contenidos de la conciencia que expresamos en los pensamientos no son otra cosa que nuestras propias creaciones y, como tales, puedo observarlas de la misma manera que puedo observar las palabras que acabo de escribir, y también, cuando aparecen desde ese lugar desconocido que llamamos "inconsciente", pueden ser observados las imágenes y los símbolos universales que proceden de nuestra propia cultura y la memoria ancestral que guarda las experiencias de toda la especie humana.

Meditar, para las tradiciones orientales, no es pensar en algo sino que por el contrario, es dejarnos estar en perfecta calma para poder observarnos a nosotros mismos. Es la experiencia de observar nuestro cuerpo y nuestra mente sin juzgarlos. Por eso, meditar no es algo que se aprende sino que es dejar surgir libremente lo que somos sin interferir en ello. Dejar que las cosas sean como son.

Meditar es dejarse ser.



¿Qué significa "dejarse ser"o "que es meditar"?

Es difícil de explicar racionalmente, pero podríamos decir que, así como nuestra mente constantemente separa y divide, analizando las cosas que percibe para poder conocerlas, para poder comprenderlas, cuando meditamos, el conocimiento que encontramos es totalizador, parte de la experiencia de conocer con todo nuestro ser. No sólo con la inteligencia. Y esto no puede expresarse con palabras porque es la "experiencia de ser". Meditar es lograr que los aspectos positivos y negativos de la mente se vuelvan neutros, es decir, salir de la polaridad en la que nos encontramos cotidianamente. El universo material se basa en la polaridad: el día y la noche, el frío y el calor, lo femenino y lo masculino, lo bueno y lo malo, la acción y la reacción, etc. Esto es posible simplemente porque los dos hemisferios del cerebro, el lógico y el intuitivo, se armonizan durante la meditación y se sincronizan de tal manera que el meditador descubre su realidad existencial. Así, podemos concluir que el verdadero conocimiento se alcanza cuando hay un equilibrio entre el pensamiento lógico-analítico, que usamos en la vida cotidiana, y el pensamiento intuitivo.

Ese estado de equilibrio es el que se logra durante la meditación. Resumiendo, meditar no es, como algunos creen, un escape, por el contrario es ir hacia nuestro centro, hacia nuestro origen de esa manera enfrentarnos como si nos viésemos en un espejo con lo que somos. Meditar es estar atentos, despiertos, y obtener una visión más clara de lo que somos y de las cosas que dan sentido a nuestra vida.

Este aspecto de la meditación y de lo que es meditar es muy importante porque no estamos aislados de la realidad, ni es sano aislarse sino, por el contrario, somos parte de lo que sucede en el mundo. Y como no somos espectadores sino participantes, somos también responsables de por lo menos la parte de la realidad que nos rodea. Si nuestra vida tiene sentido y está en armonía, esa armonía se refleja en el ámbito que me rodea. Adonde vaya, mi presencia comunica lo que soy.

Si estoy lleno de resentimiento, comunico resentimiento. Si tengo paz, lo que comunico es paz. Como hemos dicho, ese mirar dentro de nosotros mismos, que indicaba el sabio del comienzo como camino hacia la sabiduría, puede hacerse de tantas diferentes maneras como tradiciones orientales u occidentales podríamos estudiar. Lo cierto es que cada uno de nosotros debe buscar la forma que más se adecué con su personalidad y, al encontrarla, hay que mantenerla sin cambiarla. Por una simple cuestión de eficiencia no debemos cambiar estilo de meditación, salvo en pocas ocasiones. Si queremos llegar a una ciudad determinada, debemos tomar la ruta que nos une a ella y no probar una y otra vez diferentes caminos volviendo siempre al punto de partida. De la misma manera, cambiar instantemente nuestra forma de meditar podría llevarnos a pena inutilidad de la práctica ya que de esa manera nunca veríamos sus resultados.

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Existimos personas a las que nos resulta difícil la meditación, ese estado de mantenerse "enfocados". Ponemos mil excusas ya sea por el tiempo, por la falta de concentración, por necesitar guía, por lo que gustes, pero nos parece casi imposible entrar (valga de redundancia) hacia nuestro interior. Actualmente la meditación no es entrar en trance y no se necesita que uno vaya a algún sitio alejado para no tener distracciones. En lo personal la meditación activa es lo que me ha resultado para alcanzar aunque sea por un momento el anhelado "dejarme ser".

Comparto con ustedes este maravilloso video para meditar en un minuto.
Antes de darle play, detengan la música del iPod. ¡Disfrútenlo!




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